Saltar al contenido
YEIEL

← Ebooks

Bola perdida y provisional: jugarlas a tu favor

Los tres minutos de búsqueda, cómo cantar la provisional con marca y número, cuándo pasa a ser definitiva, dar la bola por perdida a propósito, la bola equivocada en stroke play y match play, y cuándo repetir un golpe con penalidad es la jugada lista.

Qué hacer cuando tu bola desaparece y cómo convertir la bola provisional en una ventaja: los tres minutos de búsqueda, cómo cantarla con marca y número, hasta cuándo sigue siendo provisional, cuándo compensa no buscar, dar la bola por perdida a propósito, qué cuesta jugar una bola equivocada en stroke play y match play, qué hacer si te juegan tu bola, y dos jugadas legales que casi nadie usa: repetir un golpe con penalidad y declarar la bola injugable para dropar dentro del green.

Pierdes más golpes por no saber qué hacer cuando la bola desaparece que por un mal swing. La bola perdida, la bola provisional y la bola equivocada son las tres situaciones que más tarjetas rompen entre amateurs, y las tres se rigen por la misma cifra: tres minutos. Este ebook explica cómo funcionan esas reglas y, sobre todo, cómo jugarlas a tu favor: desde cantar bien una provisional hasta darla por perdida a propósito para quedarte el golpe bueno.

Los 3 minutos que lo mandan todo

Si eres de los que mandan bolas a los árboles y luego no las encuentran, esta es la primera regla que tienes que dominar. Desde que llegas a la zona donde crees que ha caído tu bola y empiezas a buscarla, tienes tres minutos. Antes eran cinco; la regla se rebajó a tres para agilizar el juego. Y esos tres minutos, como verás a lo largo de este ebook, lo condicionan absolutamente todo.

Qué hacer mientras se busca

Lo suyo es que tú o alguien de tu grupo vaya buscando por la zona mientras tú, si tienes dudas razonables, ya has jugado una bola provisional desde el punto del golpe anterior (en el siguiente capítulo vemos cómo se canta bien). Así, si la bola no aparece, no tienes que volver andando al tee con todo el partido esperando.

Cuando se agotan, no hay vuelta atrás

Pasados los tres minutos, la bola está perdida. Y no es una forma de hablar: aunque aparezca después, aunque la encuentre un compañero cuando ya estás de vuelta, no puedes jugarla. La penalidad es golpe y distancia: vuelves al lugar del golpe anterior y juegas otra bola sumando un golpe. Si habías tirado provisional, sigues con ella y te ahorras el paseo.

Por qué conviene tenerlos siempre en la cabeza

Varias de las situaciones más crueles de este ebook —el partido de delante que se lleva tu bola, el compañero que la juega por error— se deciden precisamente por los famosos tres minutos. Cuando el reloj se agota, se acabaron las opciones, tengas o no la culpa. Por eso la primera costumbre de un golfista con oficio es sencilla: ante la duda, provisional. Cuesta treinta segundos y ahorra disgustos.

La provisional bien cantada

Sales del tee, la bola coge la línea de los árboles y sabes que ahí puede pasar cualquier cosa. Es el momento de la bola provisional: otra bola jugada desde el mismo sitio, por si la primera no aparece. Pero para que valga, hay que cantarla bien.

Cuándo y cómo se anuncia

Imagina que has sido el primero en salir y sois cuatro. Esperas a que termine de pegar el cuarto y, antes de jugar tu segunda bola, lo dices en voz alta: «bola provisional». No vale murmurarlo ni darlo por supuesto: tus compañeros tienen que oírlo para que no haya ningún malentendido sobre qué bola es cuál.

Marca y número, siempre

Además de cantarla, tienes que decir la marca y el número. Si estabas jugando una TaylorMade 2, no juegues de provisional otra TaylorMade 2: como la mandes a la misma zona, nadie sabrá cuál es cuál. Y si no llevas más que una marca —juegas una Srixon 3 y tu compañero de partida también juega Srixon—, con más razón: di claramente «juego provisional, Srixon 3» para que todo el grupo pueda identificar cada bola sin discusiones.

Cómo se cuentan los golpes

La cuenta es simple y conviene tenerla clarísima: el golpe original es el uno, la penalidad es el dos y el golpe con la provisional es el tres. Si tu salida se pierde y la provisional está en calle, desde allí estás jugando tu cuarto golpe. Nada de descuentos imaginativos: la provisional nunca sale gratis. Lo que te ahorra es tiempo y el paseo de vuelta, que en una vuelta de torneo no es poco.

Hasta cuándo es provisional

Aquí está el matiz que casi nadie conoce: una bola provisional puede seguir siendo provisional aunque la hayas vuelto a jugar. No se convierte en tu bola definitiva por el hecho de pegarle otra vez. La frontera es otra: el punto donde se supone que está tu bola original.

La referencia es el punto de la original

Mientras juegues la provisional desde posiciones que quedan por detrás de la zona donde presumiblemente cayó tu primera bola, sigue siendo provisional. Si la original aparece dentro de los tres minutos, la juegas, y la provisional se recoge sin más consecuencias.

El golpe que la convierte en definitiva

En cuanto pegas un golpe a la provisional desde un punto que ya rebasa la zona donde debería estar la original, la provisional pasa a ser tu bola en juego. A partir de ese golpe, la original ya no te vale: aunque aparezca impecable en mitad de la calle, no cuenta.

Los dos escenarios típicos

Puede pasar que la provisional la juegues buenísima y acabe por delante de donde entró la original: en cuanto le pegues desde ahí, es definitiva. O puede que, con el cabreo del golpe anterior, la pegues mal y se quede corta: entonces sigue siendo provisional, la vuelves a jugar y todavía estás a tiempo de encontrar la primera. Saber en qué lado de esa línea estás te evita jugar una bola que ya no está en juego… o renunciar a una original que aún podía salvarte el hoyo.

¿Buscar o no buscar? Cuándo compensa

Que tengas tres minutos para buscar no significa que siempre convenga usarlos. Antes de meterte entre los árboles, hazte una pregunta muy de golfista: ¿me compensa encontrarla?

Haz las cuentas antes de decidir

Imagina que la bola ha entrado en una zona con muchos árboles, de esas en las que seguramente te vas a liar. La encuentras: uno de la salida, dos para intentar sacarla, tres para conseguir volver a la calle, cuatro ya en juego… y estarías pegando tu quinto golpe. Frente a eso, darla por perdida son dos —la salida y la penalidad— y pegas el tercero desde el tee, o sigues directamente con tu provisional. A veces encontrar la bola es la peor noticia del hoyo.

Dónde ha entrado la bola importa

No es lo mismo que haya entrado por una zona limpia, con un hueco por el que puedes pegar un segundo golpe para sacarla y plantarte tirando a green de tres, que haberse ido a lo profundo del bosque. En el primer caso, buscar compensa casi siempre; en el segundo, estás apostando a un milagro que encima te puede salir caro.

La decisión es tuya

Si ves que se te ha ido muchísimo, puedes decidirlo tú mismo: «la doy por perdida, ni la busquéis, juego otra bola». Nadie te obliga a buscar. La gestión del hoyo empieza antes de llegar a la bola: se decide desde el tee, mirando por dónde ha entrado y qué opciones reales te quedan. En el capítulo siguiente verás que esta decisión, bien usada, puede convertirse en una jugada a tu favor.

Dar la bola por perdida a propósito

¿Se puede dar por perdida una bola a propósito y salir ganando? Sí, y es una de las jugadas más listas que permite el reglamento. La clave está en decirlo antes de que nadie la encuentre.

El cuatro asegurado contra la aventura

Pegas la salida y se va a una zona de árboles con rough alto, de muy difícil salida. Cantas bola provisional… y la dejas dada, casi la metes. Haz la cuenta: salida uno, penalidad dos, provisional tres; el cuatro lo tienes asegurado. Compáralo con encontrar la original: sacar la calle de dos, tirar a green de tres, meterla de cuatro. El mismo resultado en el mejor de los casos, pero con mil casuísticas en contra: que no la saques, que se te quede mal en calle, que aproches lejos, que falles el putt. Entre cuatro y seis golpes, frente a un cuatro firmado.

Dilo antes: «ni la busquéis»

Aquí está la trampa: si alguien encuentra tu bola original dentro de los tres minutos, estás obligado a jugarla. Para evitarlo, díselo a tus compañeros antes: «doy la bola por perdida, ni la busquéis, sigo con la provisional». La decisión se toma desde el tee, valorando de verdad si te merece la pena.

Recuperar la bola sin jugarla

¿Y si no quieres regalar una bola al campo? También tiene solución: «doy la bola por perdida, juego la provisional como definitiva, pero vamos a buscarla para recuperarla». La buscas para guardarla, no para jugarla. No somos tan ricos como para ir sembrando bolas por el campo, pero tampoco tan inocentes como para jugar una bola imposible solo porque ha aparecido.

Bola equivocada: stroke play y match play

Sales del tee hacia una zona donde no ha ido nadie más… o eso crees. Llegas, hay un poco de rough, ves una bola justo donde esperabas la tuya y ni miras la marca. Pegas el segundo golpe, llegas al green, la recoges para limpiarla y entonces lo ves: no es tu bola.

En stroke play: dos golpes y a corregir

En el torneo normal, en stroke play, jugar una bola equivocada son dos golpes de penalidad. Y además hay que corregirlo: repones la bola que has jugado (su dueño tiene que poder jugarla desde donde estaba) y vuelves a por la tuya, la buscas y la juegas. Con la salida y los dos de penalidad, estarías pegando tu cuarto golpe.

Si terminas el hoyo sin darte cuenta: descalificación

El error tiene fecha límite. Si juegas una bola equivocada y no corriges el error antes de salir del tee del siguiente hoyo (o antes de entregar la tarjeta, si es el último), es descalificación. Por eso conviene comprobar la marca en cuanto llegas a la bola, no cuando ya estás recogiéndola del green.

En match play: hoyo perdido

En match play el castigo es distinto: pierdes el hoyo directamente. Sin penalidades parciales ni correcciones, hoyo para el rival. La prevención es la misma en los dos casos y ya la conoces del capítulo dos: cantar marca y número en el tee y mirar la bola antes de pegarle. Dos segundos que te ahorran un desastre.

Cuando alguien juega tu bola

Hasta ahora el que se equivocaba eras tú. ¿Y si es al revés? ¿Qué pasa cuando el partido de delante, o un compañero de tu propia partida, juega tu bola? Dos escenarios con la misma moraleja: mandan los tres minutos.

El partido de delante se la lleva

Pegas una bola hacia un claro y, como la tienes bien situada, no tiras provisional. Al llegar, nada. Pasan tus tres minutos y toca volver al golpe anterior con golpe y distancia: estarás pegando tu tercer golpe. Por el camino, los de delante caen en que la bola que han cogido —o jugado— era la tuya. Si se la han guardado, te la pueden devolver, pero tu situación no cambia: los tres minutos ya han pasado. Y si la jugaron en stroke play, los dos golpes de penalidad por bola equivocada son para ellos.

Un compañero de tu partida pega tu bola

Segunda casuística: tu compañero y tú caéis por la misma zona, él pega tu bola por error y tú, claro, no encuentras la tuya. Pasan los tres minutos, vuelves y juegas la provisional. Cuando tu compañero se da cuenta de que aquella bola era la tuya, la pregunta es inevitable: ¿puedes volver y jugarla como si nada? No. Los tres minutos ya han corrido y no hay opción. Tu compañero se lleva dos golpes de penalidad por bola equivocada y tú sigues con la provisional, con tu golpe de más.

La moraleja

Son reglas un poquito crueles, y lo son a propósito: todo queda definido por los famosos tres minutos, tengas tú la culpa o no. La defensa es siempre la misma: provisional ante la mínima duda y una bola bien identificada que nadie pueda confundir con la suya.

Repetir golpe con penalidad

¿Puedes repetir un golpe solo porque no te ha gustado? Puedes, y a veces es la decisión más inteligente del hoyo. El reglamento te permite volver al punto del golpe anterior aplicándote un golpe de penalidad. La gracia está en saber cuándo sale a cuenta.

El putt que acaba en el búnker

Un par tres. Llegas al green de uno y tienes un putt cuesta abajo muy fino: si la dejas dada, par. Te pasas de agresivo, la bola coge velocidad, se sale del green y acaba en el búnker. Opción uno: jugarla desde la arena. Si eres habilidoso, la dejas cerca y firmas el bogey perfectamente.

La alternativa: penalidad y repetir

Pero si el búnker no es lo tuyo, hay opción dos: te aplicas un golpe de penalidad y repites el putt desde donde estabas. Habías pateado de dos, la penalidad es el tres y este nuevo putt es tu cuarto golpe. Con una ventaja enorme: ya has leído la caída, ya sabes exactamente qué hace esa bola. Ese cuatro está mucho más asegurado desde el green que desde la arena.

Las cuentas del miedo

Haz los números del otro camino. Sacas del búnker, necesitas dos putts: cinco. No la sacas a la primera, o la pasas de largo porque venía cuesta abajo: seis. Te quedas a vivir en la arena: un ocho de los que no se olvidan. Al final, jugar a asegurar el cuatro casi siempre gana a la aventura de intentar dejarla muerta desde el búnker. Repetir con penalidad no es rendirse: es estrategia.

Injugable cerca del green y el putt que golpea otra bola

Cerramos con dos situaciones alrededor del green que muy poca gente conoce y que pueden salvarte un hoyo entero: la bola injugable que te deja patear y el putt que se lleva otra bola por delante.

Injugable: dropar dentro del green

Un par tres. Atacas bandera y la bola se queda en rough alto, o en una zona seca y pelada, con un búnker entre tú y el hoyo. Toca un globito en el que no tienes ninguna confianza: si sale corto, búnker; si sale un filazo, la pasas de largo. Puedes declararla injugable —eso lo decides tú, sin dar explicaciones—, aplicarte un golpe de penalidad y dropar hasta dos palos de distancia sin acercarte al hoyo. Y aquí viene lo bueno: estando tan cerca, esos dos palos pueden meterte dentro del green. Juegas tu tercer golpe pateando, pateas para cuatro y te lo llevas.

Ojo: el alivio gratis no entra al green

No lo confundas con el alivio sin penalidad. Si tu bola está empotrada o te molesta un aspersor, te alivias gratis, pero no puedes dropar dentro del green. Entrar al green dropando es un privilegio de la injugable: lo pagas con un golpe, y muchas veces es el golpe mejor invertido del día.

Golpear otra bola al patear

Última situación: pateas y tu bola golpea la de un compañero que no había marcado. En juego normal, en stroke play, son dos golpes de penalidad para ti, y la otra bola se repone donde estaba. En match play, en cambio, no hay penalidad ninguna: se repone la bola y aquí no ha pasado nada. Es una especie de burbuja del reglamento. La costumbre que te salva en ambos casos: marca siempre, y pide que marquen.

Para quién es este ebook

  • Para quien manda bolas a los árboles y nunca tiene claro qué hacer después.
  • Para quien juega su primera temporada de torneos y no quiere regalar golpes (ni discusiones) por procedimiento.
  • Para quien ha vivido la escena de “esa bola era la mía” y no supo cómo se resolvía.
  • Para quien quiere usar las reglas como estrategia: asegurar el bogey en vez de apostar al milagro.

No es para árbitros ni para quien busque el reglamento completo comentado: es la parte de las reglas que aparece cuando una bola desaparece, contada para resolverla en el campo en treinta segundos.

Más recursos de YEIEL

Este ebook forma parte de la biblioteca gratuita de YEIEL. Si estás empezando con el reglamento, Reglas básicas del golf ordena las siete situaciones de cada ronda (drop, OB, zonas de penalidad, injugable). Y cuando la regla te deja mover la bola, Cómo dropar en golf explica el procedimiento exacto: rodilla, zona de un palo y sin ganar distancia. Reglas situacionales del golf amplía los casos donde algo se tuerce: agua, alivios, cómo contar los golpes en cada uno. Para entender por qué una bola equivocada cuesta dos golpes en un torneo y el hoyo entero en un duelo, Modalidades de juego en golf explica stroke play, match play, stableford y las demás formas de competir. Y cuando todas estas penalidades haya que apuntarlas, Cómo leer una tarjeta de golf te enseña a anotarlas sin errores que invaliden la vuelta.

En la comunidad YEIEL se comparten a diario dudas de reglas como estas, con situaciones reales de torneo y cómo se resolvieron. Es el mejor sitio para preguntar la tuya.

Por qué descargar el PDF

El PDF ordena las nueve situaciones en capítulos de una página, pensados para repasar en dos minutos antes de un torneo: los tres minutos de búsqueda, el protocolo completo de la provisional (anuncio, marca, número y cuenta de golpes), la frontera exacta en la que deja de ser provisional, las cuentas de buscar o no buscar, la fórmula para dar la bola por perdida a propósito sin que te obliguen a jugarla, la bola equivocada en cada modalidad y las dos salidas de emergencia alrededor del green. Guárdalo en el móvil: el día que el partido de delante juegue tu bola, lo vas a agradecer.

Descarga este ebook en PDF

Déjanos cuatro datos y desbloqueas la descarga. Gratis, sin letra pequeña.

¿Cuál es tu hándicap? *
¿Cada cuánto juegas en campo? *
¿Juegas torneos? *

Preguntas frecuentes

¿Cuántos minutos puedo buscar la bola?
Tres minutos, contados desde que llegas a la zona donde crees que está la bola y empiezas a buscarla. Antes eran cinco, pero la regla se rebajó a tres para agilizar el juego. Pasados esos tres minutos, la bola está perdida aunque aparezca después: no puedes jugarla y procedes con golpe y distancia (vuelves al lugar del golpe anterior y sumas un golpe de penalidad), o continúas con la bola provisional si la habías jugado.
¿Qué digo al jugar una provisional?
Antes de pegarle, anuncias en voz alta 'bola provisional' y dices la marca y el número de la bola que vas a jugar, para que no haya ningún malentendido. Si estabas jugando una TaylorMade 2, no juegues de provisional otra TaylorMade 2: si acaba en la misma zona, nadie sabrá cuál es cuál. Y si tu compañero juega la misma marca que tú, con más razón: 'juego provisional, Srixon 3', dicho claro y para todo el grupo.
¿Puedo dar la bola por perdida sin buscarla?
Sí. Nadie te obliga a buscar: puedes decir 'la doy por perdida, ni la busquéis' y seguir con la provisional. El matiz importante es que, si alguien encuentra tu bola original dentro de los tres minutos, estás obligado a jugarla. Por eso hay que decirlo antes. Y si no quieres regalar la bola al campo, puedes declararla perdida, jugar la provisional como definitiva y buscar la original solo para recuperarla, no para jugarla.
¿Qué pasa si juego la bola de otro?
En stroke play (el torneo normal), jugar una bola equivocada son dos golpes de penalidad, y además hay que corregir el error: repones la bola ajena donde estaba y vuelves a buscar y jugar la tuya. Si terminas el hoyo sin darte cuenta y sin corregirlo, es descalificación. En match play el castigo es directo: pierdes el hoyo. La prevención es siempre la misma: cantar marca y número en el tee y comprobar la bola antes de pegarle.
¿Qué pasa si mi putt golpea otra bola en el green?
Depende de la modalidad. En juego normal, en stroke play, si tu putt golpea otra bola que reposaba en el green son dos golpes de penalidad para ti, y la otra bola se repone donde estaba. En match play no hay penalidad ninguna: la bola golpeada se repone y se sigue jugando. Por eso en stroke play se marca siempre la bola en el green, aunque haya prisa.

Deja aquí tu opinión

¿Te ha servido? ¿Qué mejorarías?

Solo para verificar, no se publica.

Sé el primero en valorar este ebook.

Sigue leyendo

Practica en grupo y compite: comunidad y Liga YEIEL

Lo que has leído aquí se mejora practicando en grupo y compitiendo. YEIEL te da los dos sitios:

Comunidad YEIEL

Golfistas amateurs de toda España: quedadas, dudas resueltas y gente de tu nivel con la que practicar. Jugar solo está sobrevalorado.

Liga YEIEL

La liga online de golf amateur: subes las rondas que ya juegas en tu campo, sumas puntos y compites en la clasificación nacional.

App YEIEL

Caddie virtual, libros de campo de más de 500 campos de España, tarjeta hoyo a hoyo y estadísticas al terminar la ronda.

Solo miembros

¿Ya eres miembro? Entra en la Casa Club

El espacio privado de los miembros de la app: tu tarjeta de miembro, la clasificación al detalle y lo que no sale en la web pública. Se abre con tu PIN personal — lo tienes en tu perfil de la app y en el email de bienvenida.

¿Todavía no? Descárgate la app YEIEL.

Abrir la puerta