Con tus amigos
El golf ya era social; la app no lo estropea
Esto no compite con el grupo de WhatsApp y no lo pretende: la gente ya tiene por dónde hablar. Lo que aporta es que lo social llega DONDE está pasando la cosa — en mitad de tu vuelta, justo al terminar un hoyo. «Vaya par que te has marcado en el 7» vale mucho más ahí que tres horas después en otra app.
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Quién está jugando ahora mismo
En la portada hay una fila de círculos con anillo verde: son los amigos que están en el campo en este momento. Un sábado por la mañana, ver que dos de los tuyos están jugando es el mejor empujón que puede dar una app de golf.
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El feed de rondas
El río de vueltas que comparte la gente a la que sigues, con aplausos. Nada de likes que valgan monedas: un aplauso es reconocimiento y ya está. Mirar y aplaudir puede cualquiera; compartir, quien tenga el perfil público.
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Seguir y que te sigan
Buscas a un jugador por su nombre, entras en su perfil, ves su carta y sus números y le sigues. Si os seguís los dos, sois amigos: entonces os veis aunque el perfil sea privado y podéis hablar por dentro de la app.
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La clasificación de tu grupo
Tú, los jugadores a los que sigues y tus amigos, ordenados. No es el ranking mundial: es el pique que de verdad importa, el de los cuatro que jugáis juntos todas las semanas.
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Compárate con quien quieras
Tus medias de las últimas 20 rondas al lado de las de otro: un profesional del PGA Tour, un scratch, un hándicap 15, un hándicap 28 — o el amigo que siempre dice que pega más que tú. Calles, greens y putts, todo al lado.
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Tu perfil, también fuera de la app
Cada jugador público tiene su enlace y su QR para repartirlo donde quiera. Y al compartir una ronda, la imagen que genera la app ya lleva el campo, el resultado y los puntos, lista para la historia.
Todo esto se puede apagar: con el perfil privado no sales ni en el feed, ni en el enlace público, ni en las clasificaciones abiertas. Se juega igual.