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Caso real Juega en vacaciones

Juegas cuatro veces al año y siempre empiezas de cero

Una semana en la costa, dos vueltas con los cuñados en agosto, y la sensación de que cada vez desaprendes lo que habías conseguido el verano anterior.

Si juegas cuatro veces al año, el problema no es el nivel: es que cada vuelta la empiezas fría y sin referencias. Hay tres cosas que lo cambian sin necesidad de jugar más: media hora de putts y chips antes de salir, jugar desde barras adelantadas para que el campo se ajuste a ti, y llevar apuntado lo del año pasado, porque tu memoria de cuánto pegas con el hierro 7 es siempre optimista.

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Es un perfil muy español y muy poco atendido: gente que juega bien poco pero le encanta. Una semana en la costa en julio, dos vueltas con la familia en Navidad, algún día suelto si cuadra.

Y la sensación, cada vez, de empezar de cero. De haber desaprendido durante once meses lo que te costó conseguir en los dos días buenos del verano pasado.

La buena noticia es que gran parte de eso no es desaprender: es no acordarse. Y eso tiene arreglo.

Lo que de verdad pierdes entre temporada y temporada

No es el swing. El gesto aguanta bastante mejor de lo que crees.

Lo que se pierde es la calibración: cuánto pegas con cada palo, cuánto rueda la bola en ese green, cuánta fuerza necesita un chip de veinte metros. Son datos, no técnica. Y los datos se pueden apuntar.

También se pierde el juego corto, que es sensibilidad pura y es lo primero que se va. Por eso la gente que juega poco pierde tantos golpes alrededor del green, no en el tee.

Las tres cosas que cambian la vuelta

1. Media hora antes, y de putts. No de driver. Es contraintuitivo porque pegar bolas es más divertido, pero el driver lo usas catorce veces y el putter cuarenta. Diez minutos de putts largos para coger velocidad del green y diez de chips te ahorran más golpes que media hora en la cancha.

2. Juega desde barras adelantadas. Sin complejos y sin pedir permiso a nadie. Si pegas 170 con el driver, un par 4 de 380 metros es un par 5 disfrazado, y vas a llegar al green con el tercer golpe siempre. Desde barras adelantadas el campo vuelve a tener sentido, llegas en regulación de vez en cuando y la vuelta es divertida.

3. Llévate apuntado lo del año pasado. Esta es la que más sorprende a la gente.

Tu memoria de cuánto pegas es siempre optimista. Todo el mundo recuerda el hierro 7 bueno de hace dos veranos, no el promedio. Y eliges palo con ese recuerdo, así que te quedas corto todo el día.

Si llevas las vueltas apuntadas, tienes tus distancias reales por palo y dejas de adivinar. Cuatro vueltas al año no dan para acordarse de nada: la app es la memoria que no tienes.

Antes de ir a un campo que no conoces

Que es lo normal si juegas de vacaciones.

Mira los hoyos antes de salir. Llegar al 12 sin saber que el agua está a la derecha cuesta dos golpes y una bola. El libro de campo hoyo a hoyo —par, metros, por dónde no ir— lo resuelve en cinco minutos de ojeada en el desayuno. En YEIEL hay más de 500 campos españoles con el suyo, incluidos los de costa donde se juega en verano.

Y descárgalo antes de salir del hotel, porque en muchos campos no hay cobertura en medio recorrido. Está explicado en jugar sin cobertura.

Una expectativa sana

Siendo honestos: no vas a jugar bien las dos primeras vueltas de la temporada. Nunca, con ninguna preparación. Es normal y no significa nada.

Lo que sí puedes hacer es no perder golpes tontos: elegir el palo correcto, no intentar el golpe heroico entre dos árboles, jugar al centro del green en vez de a la bandera, y recoger la bola cuando el hoyo ya está perdido.

Eso son cuatro o cinco golpes por vuelta, sin tocar el swing. Que para alguien que juega cuatro veces al año es exactamente la diferencia entre volver con buen sabor de boca o con la sensación de siempre.

Y si ese buen sabor se repite dos veranos seguidos, a lo mejor el año que viene son seis vueltas en vez de cuatro. Que es como empieza todo.

Preguntas frecuentes

¿Se puede mejorar en golf jugando solo cuatro veces al año?
Mejorar el swing, poco. Mejorar el resultado, bastante: eligiendo mejor el palo, jugando desde barras adecuadas y no perdiendo golpes en decisiones malas. Ahí hay cuatro o cinco golpes por vuelta sin tocar la técnica.
¿Qué caliento si solo tengo veinte minutos?
Putts y chips, no el driver. El juego corto es lo primero que se pierde entre temporadas y lo que más golpes cuesta. Diez minutos de putts te ahorran más que veinte de pegar bolas.
¿Desde qué barras juego si juego poco?
Desde las más adelantadas que te permitan. No es hacer trampa: es ajustar el campo a la distancia que pegas hoy. Jugar un par 4 de 380 metros cuando pegas 170 no te enseña nada y te arruina la vuelta.
¿Merece la pena apuntar la tarjeta si juego tan poco?
Más que si jugaras mucho. Cuatro vueltas al año no dan para acordarse de nada, así que tener apuntado cuánto pegas con cada palo y qué pasó el año pasado en ese campo es la única memoria fiable que vas a tener.
¿Necesito palos propios si juego tan poco?
No necesariamente. Muchos campos de destino turístico alquilan juegos completos, y sale a cuenta si viajas en avión. Lo único que conviene llevar siempre es el guante y los zapatos, que son lo que peor se adapta si es prestado.

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